Un mal mantenimiento, factor de riesgo de incendio

incendio coche

En verano se incrementa el riesgo de incendio, espontáneos o no, de vehículos. Según el último estudio de Ocasión Plus, el 95% de los ellos viene provocado por un mal mantenimiento.

Muchos de nosotros y dentro de la responsabilidad, usaremos el coche durante los meses de verano para disfrutar de nuestras vacaciones. Se trata, en la mayoría de casos, de viajes largos por lo que se recomienda extremar las precauciones para evitar cualquier contratiempo en la carretera. Por ello, la Dirección General de Tráfico (DGT) recomienda realizar una puesta a punto del vehículo, tras meses en los que ha estado parado y tener precaución al volante.

El mantenimiento del vehículo, fundamental

Según datos ofrecidos por las aseguradoras, en el primer semestre de 2019, se superaron los 500 vehículos incendiados en España. En la ola de calor de junio de ese mismo año, este tipo de incidentes se incrementó en un 16%.

Un vehículo en estado normal puede llegar a alcanzar una temperatura de entre 100 y 110ºC en funcionamiento. Si a ello se suma un mantenimiento deficiente y las altas temperaturas del verano, se puede generar como resultado el incendio del coche.

Con un parque móvil tan envejecido como el español (con una edad de 12,3 años de media) el mantenimiento resulta fundamental.

Las causas más comunes en los incendios de vehículos

En muchas ocasiones, el fuego no se debe a una única causa, sino que puede generarse por una combinación de factores. Un mal estado de la instalación eléctrica junto a una fuga de líquidos, basta para provocar una combustión imprevista.

El último informe de OcasionPlus.com analiza las causas más comunes de los incendios de vehículos:

  • Mal estado de la instalación eléctrica. Es la más común. El fallo en el sistema del cableado produce sobrecargas y por tanto, calentamiento en determinadas zonas, que puede llegar a inflamar los materiales combustibles (plásticos, filtros, aislantes, etc.) provocando un incendio. También suponen un gran peligro una batería en mal estado (por corrosión, fuga de ácidos, bornes en mal estado o mal apretados que provocan chispas), o los encendedores y los distintos conectores y cargadores (muchos de ellos de dudosa calidad) que proliferan en el interior de nuestros coches.
  • Fugas y pérdidas de los distintos fluidos. En verano, con las altas temperaturas se produce una mayor presencia de gases por evaporación en caso de pérdidas o fugas, por lo que bastará una pequeña chispa para que se genere el fuego. No sólo es inflamable el combustible (más en el caso de la gasolina que el diésel), sino también algunos fluidos hidráulicos (como el líquido de dirección), así como el aceite motor.
  • Motor sobrecalentado. Cuando un motor se sobrecalienta puede hacer que el aceite o el líquido refrigerante también se eleve hasta temperaturas peligrosas y comience a derramarse fuera de sus áreas de circulación llegando hasta el sistema de escape u otras partes donde pueden encenderse fácilmente.
  • Carga peligrosa. Al margen del mantenimiento del vehículo, los elementos que se transportan en él son una fuente no despreciable de incendios. Por ejemplo, bidones de plástico con combustible u otros líquidos inflamables. También se debe prestar atención a todos los elementos que transportamos y puedan producir efecto lupa bajo el sol del verano como gafas de ver, binoculares, botellas de agua que pueden concentrar el calor del sol en un punto del interior del vehículo e iniciar una combustión.
  • Aparcar en sitios indebidos. El conjunto de componentes que forman el sistema del escape del coche alcanza temperaturas superiores a los 200ºC. El contacto con algún elemento que arda fácilmente, como la hierba seca, puede provocar un incendio.
  • Defecto de fabricación. Algunos fallos de fabricantes de coches provocan que se inicie un incendio en el automóvil. Citaremos tres bastante famosos que se produjeron en tres marcas de vehículos premium alemanas: la válvula EGR, los fusibles defectuosos y el líquido de dirección inflamable, ya solucionadas en la actualidad.

A todas ellas se deben añadir situaciones de la circulación que provocan aumentos de temperatura en el vehículo que, si bien son poco frecuentes, pueden agravar el riesgo. Por ejemplo, un prolongado ascenso a un puerto de montaña en medio de una retención.

Un correcto mantenimiento, clave de la prevención

El 95% de los incendios en coches se deben a un mal mantenimiento, por lo que la principal prevención pasa por la puesta a punto y el sentido común: tener el máximo cuidado al transportar mercancías inflamables, revisar posibles fugas así como acudir al taller si se percibe algún olor de fluidos son tres claves fundamentales.

Con respecto al estacionamiento del coche, se debe intentar aparcar a la sombra y vigilar que no se deja nada en el interior del vehículo que resulte peligroso a los 60 grados que puede alcanzar el interior de un coche al sol.

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